Tienen cara de cordero degollado, esperan las colas en riguroso silencio en la mayoría de los casos, hablan en tono suave y sobre todo, nunca se rien. (Sí , tu eres amigo de un policia y cuando lo ves si te ries, bien, eres especial, felicidades).
Todo empezó hace mucho tiempo, concretamente el dia en que nacistes. Eras un corderito precioso, adorable y las ovejas mayores se encargaban de mantenerte vivo en tu indefensión. Claro cuando alguien te da la vida te da la "verdad" de tu existencia. La verdad que te transmitieron es que habias nacido en un redil, en mi caso se llama españa, que existía para que las ovejas viviesen organizadas, productivas y seguras. Una especie de milagro mágico que nos protegía de los lobos y los zorros que pasasen por allí. Que gran suerte, piensa cualquier cordero agradecido, ser reconocido por el grupo y aceptado. Menos mal porque todos sabemos que la oveja es un lobo para la oveja. La cuestión es que si puedes leer esto TU NO ERES UNA OVEJA.
El tiempo pasó y cuando ibas a empezar a razonar por ti mismo te mandaron a la escuela. Allí residen unos seres de los que se decía que sabían más que tus padres, por eso, el redil te da la oportunidad de que alguien, superior en la escala de conocimientos a tus padres ( si tus padres son maestros o profesores, felicidades) te enseñase que el redil estaba ahí por la gracia de Dios o si eres más joven, que el redil estaba ahí porque en los 70 muchas ovejas lucharon por su libertad.
Para garantizar tu felicidad obligaron a tus padres (aunque como ellos también habían pasado por ella casí no era necesario) a llevarte al cole a primera hora del dia, recien despertado incluso antes de que saliese el sol. Tu frágil y somnolienta mente machacada dia tras dia en horario de fábrica, más que nada para que te vayas adaptando a producir lana.. Allí te dan los conocimientos justos de matemáticas para que puedas ser cajero o tomar medidas, de lengua para que puedas hacer un curriculum, de historia para que defiendas la ""democracia"" que ellos venden, de física para que creas que Newton lo sabía todo etcetera, todo dentro de un recinto cerrado como una jaula por "tu" seguridad.
De esa forma, después de 10 años de insistente propaganda del redil muy pocos quedan que no crean ser ovejas. Es una pena porque en nuestro caso NO SOMOS OVEJAS.
(Por cierto si alguna oveja lee esto y cree que la escuela es el único camino para aprender: La educación prohibida)
De las grandes iglesias no hablo porque ellas mismas ya usan este lenguaje desde su creacion (rebaño, pastor, cordero de Dios). Nunca se han quedado atrás a la hora de reforzar la valla.
Las personas que quedan íntegras en su naturaleza humana, en su existencialista existencia, en su hermoso regalo que es la experiencia única de vivir se ven encerrados no ya por el redil ni por los perros ovejeros que no son más que ovejas vestidas generalmente de verde, sino por el consenso general de que son unas traidoras hacia las demás cuando lo único que han echo es no dejarse dominar por un pastor invisible, que nunca da la cara, pero que cuando tiene hambre no duda en pasar el cuchillo por los mansos cuellos del rebaño.
El pastor difunde esa idea entre las ovejas porque sabe que él que corre riesgo si el redil se debilita es él mismo. Tiene miedo de que otro pastor le quite el rebaño, de ahí la existencia de ejércitos. De hecho la actuación más destacable del ejercito español del siglo XX fue dividirse en dos para hacer una carnicería memorable.
Dicen que si no existiese el redil las ovejas estarían indefensas ante los lobos, desorganizadas, perdidas y serían presa facil para cualquiera y tienen razón. Pero es que YO NO SOY UNA OVEJA.
Ahora, los pastores estan haciendo una especie de cooperativa ovina llamada Unión Europea y para celebrarlo se están pegando un festin de carne de oveja que dura ya 5 años, menudo atracón. La ovejas, alteradas ante tanta carnicería se arremolinan y balan chocandose contra su propia concepción de la realidad incapaces de rechazar las grandes verdades que hicieron de ellos ese ser imaginario llamado adulto.
Son los niños, los corderitos, los que tienen intacta la capacidad de liberarse de este yugo eterno. Si te fijas, en un banco, en el ayuntamiento, en comisaría, en la iglesia, un niño se pone a jugar, a experimentar y se aburre y llora y rompe cosas y lo toca todo. Todavía es libre, es un ser humano con plenas posibilidades hasta que su madre le pega un tortazo y le empieza a convencer de que muy a su pesar, él es otra oveja en el redil.
Newhouse´s Source
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